«Esclavos del tiempo. Vidas aceleradas en la era del capitalismo digital», Judy Wajcman, Paidós, 2017.

Esta socióloga ha profundizado en la intersección de la tecnología y el género. Conocida por el libro El tecnofeminismo. En Esclavos del tiempo,analiza el papel de la tecnología en la aceleración de nuestras vidas y deconstruye muchos tópicos. Es un tema acuciante para nuestras vidas digitalizadas. Aquí podéis ver una conferencia que hizo en el CCCB previamente a la publicación del libro.

«Time Binds: Queer Temporalities, Queer Histories», Elizabeth Freeman, Duke University Press, 2010.

La heteronormatividad fomentaba la naturalización y el privilegio de la heterosexualidad. Los estudios queer dedicados a cuestiones temporales empiezan a explorar las normas temporales que acompañan a la sexualidad y al género. Es así como surge la idea de crononormatividad, caracterizada por Elisabeth Freeman como el “uso del tiempo para organizar los cuerpos humanos individuales hacia la máxima productividad”. En el libro, Freeman también repasa trabajos de artistas visuales que emergieron en un ambiente de postfeminismo y postgay.

Una vez más los estudios feminismo o queer hacen avanzar, en este caso los estudios temporales.

En el ITS recogemos la noción de crono-normatividad por su potencial crítico, desnaturalizante, intentando ampliarla desde su sentido en Freeman hasta una contestación al control temporal en general. Partimos, por ello mismo, de la cronodiversidad como perspectiva que incluye esa contestación y también la abertura efectiva a otras vivencias temporales. El diálogo con este libro sigue, empero, abierto (…)

«In a Queer Time and Place: Transgender Bodies, Subcultural Lives», Jack Halberstam, NYU Press, 2005.

Halberstam, una de las voces más destacadas de los estudios queer, adopta una estrategia desnaturalizante de la experiencia temporal hegemónica basándose, particularmente, en los argumentos de David Harvey en La condición de la posmodernidad. Halberstam agrega que las respuestas emocionales y físicas que tenemos ante determinadas manifestaciones del tiempo contribuyen a profundizar su naturalización –i.e., sentimos culpa ante el tiempo de ocio, frustración ante la espera, satisfacción ante la puntualidad, etc. También analiza los tiempos heteronormativos de la reproducción y de la familia. 

Especialmente interesantes algunos capítulos para el ITS, el libro apunta puntos que consideramos importantísimos en esta nuestra lucha cronopolítica: contestar la naturalización del tiempo cronométrico, fomentar la cronodiversidad y liberar los mecanismos psicológicos que nos someten a un control temporal normativo.

«A moment’s notice. Time politics across cultures», Carol Greenhouse. Cornell Univ. Press, 1996.

Este denso libro habla de la relación entre conceptualizaciones del tiempo y las instituciones de poder. Greenhouse alude a la retórica temporal que justifica la intervención en la vida cotidiana y en las producciones culturales y la subordinación cultural. También confirma que el tiempo no tiene necesariamente un carácter progresivo ni lineal. Todo ello a través de ejemplos de tres momentos de crisis política y social: la resistencia de los aztecas contra Cortés, la consolidación del primer Imperio chino y, finalmente, las recientes elecciones a cargos de la Corte Suprema en los Estados Unidos.

The long now foundation

Esta fundación pretende servir de contrapeso a la cultura actual de la aceleración y hacer más común el pensamiento a largo plazo. Para ello, uno de sus grandes proyectos es construir un reloj de 10.000 años. También tienen librerías y un bar “The interval” en San Francisco, donde dan charlas sobre el tiempo y al que acudió, por ejemplo, Judy Wajcman. La idea de un bar crono-diverso es toda una tentación… Aquí su página web:

«L’Association des Temps Libérés», 1995. Pierre Huyghe y otros participantes de la exposición Moral Maze

Hipotética sociedad creada por artistas para liberar el tiempo de circuitos comerciales y de intercambio. Dicha sociedad realizó supuestamente varios proyectos con ese objetivo. Decimos “hipotética” porque fue una ficción, no se llegó a fundar. En palabras de Huyghe, funciona como ficción al circular como una obra de arte conceptual abierta por la relevancia de las cuestiones derivadas de las supuestas liberaciones del tiempo.

Esta asociación comparte muchos deseos, temores, críticas con el ITS, pero la Association des Temps Liberés estaba más centrada en la reflexión sobre actividad artística, ya que planteaban una sociedad sin trabajo desde la perspectiva de las/los artistas, reflexionando especialmente sobre la naturaleza de la actividad artística.

Black Quantum Futurism (BQF)

Interesantísimo colectivo basado en EEUU que trabaja la retrocausalidad, asociada a las cronovisiones africanas de un tiempo que se cuela hacia atrás después del futuro. A partir de distorsiones y bifurcaciones narrativas, el BQF superpone la amnesia postraumática al esclavismo. Su trabajo se focaliza en la recuperación, colección y preservación de las memorias e historias comunales.

Slow Research lab

Es una plataforma creativa de investigación y curatorial fundada, en 2003, por Carolyn F. Strauss. Su objetivo no es tanto encontrar el antídoto a la aceleración, si no ofrecer ejemplos de crecimiento alternativas al de las ideologías dominantes. Hay muchas iniciativas de arquitectura y diseño. 

Nos gusta mucho el funcionamiento por la amplia red de colaboraciones y figuras de dicha colaboración (investigadores, advisors, supporters etc.).

Los textos de la web son muy potentes:

«24/7. Capitalismo tardío y el fin del sueño», Jonathan Crary. Editorial Ariel, 2015.

El sueño del capitalismo es que no necesitemos dormir y trabajemos sin pausa. Y el sueño mismo es, precisamente, de las pocas trincheras que le quedan por conquistar. El sueño es pura cronodiversidad. Eliminarlo en beneficio de la producción, ni siquiera pensar en reducirlo, es una distopía temporal. Si Freud levantara cabeza…

El crítico de arte y ensayista norteamericano Jonathan Crary nos advierte del peligro que nos acecha y de los experimentos que el Departamento de Defensa de EEUU realiza con la actividad cerebral de gorriones de corona blanca –variedad de ave que puede estar despierta siete días– para adquirir conocimientos y, a la larga, poder aplicarlos a seres humanos y reducir su ración de reposo. Las consecuencias serían devastadoras en reparación neuronal, imaginación, percepción, en la vida misma. 

«Marcel Duchamp y el rechazo del trabajo», Maurizio Lazzarato. Editorial Casus Belli, Madrid, 2017.

El “anartista” Duchamp ataca las asignaciones sociales, la producción, el culto al genio y la apología del trabajo en general, inscribiéndose en continuidad con un movimiento obrero de reivindicaciones anti-laborales. Mediante la “acción perezosa”, Duchamp abre a otra ética y a otra antropología de la modernidad: atacando los fundamentos del trabajo, intenta operar una transformación de la subjetividad, inventando así nuevas técnicas de existencia y nuevas maneras de habitar el tiempo.

Estos análisis sobre Duchamp vienen acompañados de otro texto titulado “Miseria de la sociología”. En este, Lazzarato despliega una crítica detallada de la concepción del trabajo de P.-M. Menger y también de las posiciones de Boltanski & Chiapello expuestas en su libro sobre el nuevo espíritu del capitalismo.

«5 weeks, 25 days, 175 hours», Maria Eichhorn, 2016.

Maria Eichhorn, artista basada en Berlín, propuso un proyecto de lo que podríamos llamar activismo del tiempo suspendido: durante su exposición individual, cuya duración está explicita en el título de la misma (5 semanas, 25 días, 175 horas), cerró la galería Chisenhale dando tiempo libre, y pagado, a sus trabajadoras y trabajadores. El primer día de la exposición, realizó un simposio para debatir sobre las condiciones de trabajo contemporáneas. 

Aunque los 25 días de fiesta no solucionaron, evidentemente, la precariedad en la que viven muchos de los trabajadores del mundo del arte, al menos sí que consiguió inyectar tiempo suspendido en las vidas de trabajadores y trabajadoras singulares y, al mismo tiempo, dio visibilidad a un problema general. 

«Videodromes» del colectivo Nova Milne.

Interesantísimo trabajo de este colectivo formado por Stephanie nova Milne, nacida en Sídney (Australia), y Richard nova Milne, nacido en Toronto (Canadá). Este dúo posibilita encuentros en el tiempo. En la serie Videodromes for the Alone, por ejemplo en Teleplasmic Mass [1987/2007], Stephanie visita a Richard de niño mientras duerme, lo acaricia, creando una momento romántico y tierno con la combinación de nuevo y viejo “footage”.  

Trabajo de una finísima sensibilidad que mezcla ciencia ficción y autobiografía para explorar un “tiempo anacrónico”: se abre la dimensión de la cronodiversidad donde pasado y presente son un solo tiempo. 

«Dans le noir du temps» de Jean Luc Godard. (2002)

Forma parte del proyecto fílmico Ten minutes older para el que Nicolas McClintock invitó a 15 directores (solo 1 de ellas directora, Claire Denis) a reflexionar sobre el tema del tiempo en el cambio de milenio. El resultado son dos películas, “The trumpet” y “The Cello” que agrupan los films de los diferentes directores, todos ellos de 10 minutos de duración. Hay varios cortos excelentes, pero el de Godard es de una poética excepcional. Puro tiempo del (meta)cine, diríamos que la relación entre tiempo y cine se profundiza en este cortometraje hasta constituir un ejemplo paradigmático de cronodiversidad: el tiempo no pre-existe a las imágenes. Disponible en youtube.

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