Cuestionario para tiempos confinados

Responde como quieras y cuanto quieras a las siguientes preguntas:


RESPUESTAS DE CÓMPLICES

POL CAPDEVILA


1. Como uno de aquellos chistes de dudoso gusto, ¿qué le diría un reloj a otro reloj durante este confinamiento?

Vivimos tiempos nihilistas.

2. De todos los que están sanos, ¿quién es más feliz durante el confinamiento? ¿Y quién la persona más triste?

3. Si tuvieras que contar tu tiempo de confinamiento, ¿cómo lo harías: un diario cotidiano o surreal, una novela clásica o sin final, un cuento de terror o una fábula, un tratado o un ensayo, un poema, una obra de teatro, o en un audio, en vídeo, etc.? ¿O no lo contarías nunca?

Yo lo cuento con las películas que estoy viendo, solo y con mis hijas: El discreto encanto de la burguesía, Clowns, Inside out, Eduardo manos tijeras, El irlandés, No country for old men, The Machinist, The Blues Brothers, Bohemian Rhapsody, El ángel exterminador y Zelic (hasta hoy).

4. ¿Crees que el tiempo de confinamiento ha cambiado o cambiará tu vida o algo de tu vida? ¿Y la vida de todas y todos?

Deberíamos aprender la lección de que parar el sistema es posible, aunque tenga su coste. Y de que deberán ser posibles nuevas e imaginativas soluciones para reactivarlo de modo diferente. Especialmente, apropiarnos de este tiempo suspendido y confinado para convertirlo en una fuerza de solidaridad y transformación social.

5. En tiempos de confinamiento, ¿qué piensas de esta afirmación: “La infelicidad del hombre se basa solo en una cosa: que es incapaz de quedarse encerrado en su casa”?

Yo le preguntaría a Pascal, ¿y cuánto tiempo tiene que pasar para que esa incapacidad se materialice? ¿No es peor ser capaz de ser feliz estando encerrado durante un tiempo indefinido? ¿En qué sistema cognitivo hay que vivir para que el enclaustramiento sea un espacio ideal? A mí me preocupa mucho que mis hijas no hayan protestado ni un solo día de estar encerradas en casa (en tres casas diferentes) desde el 13 de marzo.

6. Imagina que en el trabajo, durante la pausa para comer, se acerca una mujer que trabaja contigo y te dice: “El tiempo produce violencia; es la única violencia”. ¿Qué le responderías hoy?

Le respondería a la gallega: ¿Y qué es violencia? ¿Una fuerza lenta que me impulsa a hacer cosas, hasta conducirme a la muerte? No se me ponga tan trascendental, señora Simona, que me va a sentar mal la tortilla de patatas.

 7. Durante el tiempo confinado, ¿crees que podrías vivir un momento tan pleno y tan feliz que te colmara tanto como para dar tu vida por acabada: “¡Oh, instante, detente, eres tan bello!”? ¿O ya lo has vivido antes del confinamiento? ¿Y te sería más fácil vivirlo después?

No te diré lo que pienso…, no fuera que se me llevara el Mefistófeles que aguarda bajo la cama…

8. Añade, si quieres, otras preguntas a este cuestionario

¿Hay alguien ahí fuera que se le esté haciendo largo el confinamiento? Cambio clases online por confinamiento…


AMPARO LASÉN

1. Como uno de aquellos chistes de dudoso gusto, ¿qué le diría un reloj a otro reloj durante este confinamiento?

¿Tú también estás cogiendo polvo en una mesa aún con el horario de invierno?
2. De todos los que están sanos, ¿quién es más feliz durante el confinamiento? ¿Y quién la persona más triste

En mi entorno el ritmo de felicidad y tristeza del hijo adolescente, felicidad por haberse librado de los ritmos escolares, poder dormir de día y estar conectado de noche, y tristeza silenciosa por la ausencia física de los amigos, de las fiestas, los viajes, las aglomeraciones,y por la anticipación de que estas ausencias serán largas, confinado en una casa que, como para todas las de su edad, es y no es la suya.
3. Si tuvieras que contar tu tiempo de confinamiento, ¿cómo lo harías: un diario cotidiano o surreal, una novela clásica o sin final, un cuento de terror o una fábula, un tratado o un ensayo, un poema, una obra de teatro, o en un audio, en vídeo, etc.? ¿O no lo contarías nunca?

Una conversación, el diario se quedo parado el 14 de abril, y sólo pensar en escribir, lo que sea, es casi un terror, o bueno, una angustia.
4. ¿Crees que el tiempo de confinamiento ha cambiado o cambiará tu vida o algo de tu vida? ¿Y la vida de todas y todos?

Mi vida ordinaria es bien distinta y sus angustias son algunas nuevas y otras viejas conocidas, como los miedos. Supongo que algo así será la «nueva normalidad», que me gustaría fuera más distinta de la antigua de lo que me temo será, esto es, que no sea sólo distancia física y empeoramiento de las distancias/desigualdades sociales.
5. En tiempos de confinamiento, ¿qué piensas de esta afirmación: «La infelicidad del hombre se basa solo en una cosa: que es incapaz de quedarse encerrado en su casa»?

En tiempos de confinamiento, si se tratará solo de quedarnos encerrados en casa, si pudiéramos de verás suspender las obligaciones y tareas de la normalidad, y tuviéramos las condiciones materiales necesarias para vivr el encierro, creo que seríamos bien capaces de sobrellevar razonablemente felices el encierro. La infelicidad es no poder suspenderlo todo también.
6. Imagina que en el trabajo, durante la pausa para comer, se acerca una mujer que trabaja contigo y te dice: «El tiempo produce violencia; es la única violencia». ¿Qué le responderías hoy?

Tal como estoy hoy y estos días de espesa pediría que me contará más
7. Durante el tiempo confinado, ¿crees que podrías vivir un momento tan pleno y tan feliz que te colmara tanto como para dar tu vida por acabada: «¡Oh, instante, detente, eres tan bello!»? ¿O ya lo has vivido antes del confinamiento? ¿Y te sería más fácil vivirlo después?

Creo que debería cambiar de verdad para ser capaz de tener semejante pensamiento, o sensación, que tampoco tengo claro que me gustaría tener, creo que si ya soy poco de certezas, menos lo voy a ser, pero siempre está la posibilidad de ser «poseída» por un instante feliz, pero dudo que eso me llevará a pensar que puedo dar mi vida por acabada, al fin y al cabo para mi vivir no es esperar el momento logrado.

CRISTINA GARRIDO

1. Como uno de aquellos chistes de dudoso gusto, ¿qué le diría un reloj a otro reloj durante este confinamiento?

Somos «Amantes Perfectos».
2. De todos los que están sanos, ¿quién es más feliz durante el confinamiento? ¿Y quién la persona más triste

La crisis del Covid-19 ha manifestado todavía más los problemas sistémicos de la sociedad global en la que vivimos. Si miramos cuáles son los espacios donde se ha tenido que confinar cada uno; quiénes han tenido que salir a trabajar y quiénes no; Quiénes se consideran como «trabajadores esenciales», o quién tiene acceso a las nuevas tecnologías, vemos claramente que esta crisis, como cualquier otra, ha visibilizado de manera más obvia la desigualdad social que impera en la sociedad contemporánea. Pensar quiénes son los más felices en esta crisis es, por lo tanto fácil de deducir: las clases más acomodadas, aquellas que han tenido espacios donde poder moverse y ver el sol durante el confinamiento. Aquellos que no han tenido que salir de casa para ir a trabajar y que tiene acceso a la educación y las nuevas tecnologías para poder trabajar desde casa, o incluso aquellos que no deben trababjar, han sido definitivamente los más felices durante esta crisis.
3. Si tuvieras que contar tu tiempo de confinamiento, ¿cómo lo harías: un diario cotidiano o surreal, una novela clásica o sin final, un cuento de terror o una fábula, un tratado o un ensayo, un poema, una obra de teatro, o en un audio, en vídeo, etc.? ¿O no lo contarías nunca?

Ciencia ficción convertida en la realidad más drástica. Varios posibles formatos… Posiblemente ensayo o cine.
4. ¿Crees que el tiempo de confinamiento ha cambiado o cambiará tu vida o algo de tu vida? ¿Y la vida de todas y todos?

Cambiará definitivamente las relaciones humanas. Tanto nuestra vida cotidiana como a nivel global.
5. En tiempos de confinamiento, ¿qué piensas de esta afirmación: «La infelicidad del hombre se basa solo en una cosa: que es incapaz de quedarse encerrado en su casa»?

Creo que es cierto. Diría que la infelicidad del «ser humano» es la incapacidad de estar consigo mismo. El confinamiento nos ha obligado a todos a confrontarnos con eso. Por otra parte, es cuando más ha subido el consumo de Netflix, HBO, AmazonPrime y otras plataformas de series, la mayoría de las cuales son puro espectáculo para escapar de la realidad cotidiana.
6. Imagina que en el trabajo, durante la pausa para comer, se acerca una mujer que trabaja contigo y te dice: «El tiempo produce violencia; es la única violencia». ¿Qué le responderías hoy?

Tienes toda la razón.
7. Durante el tiempo confinado, ¿crees que podrías vivir un momento tan pleno y tan feliz que te colmara tanto como para dar tu vida por acabada: «¡Oh, instante, detente, eres tan bello!»? ¿O ya lo has vivido antes del confinamiento? ¿Y te sería más fácil vivirlo después?

¡No! Y quien diga que sí, creo que cae en una romantización.

XAVIER BASSAS

1. Como en uno de aquellos chistes de dudoso gusto, ¿qué le diría un reloj a otro reloj durante este confinamiento?

-“¡Cómo han cambiado los tiempos, eh!”

2. De todos los que están sanos, ¿quién es más feliz durante el confinamiento? ¿Y quién la persona más triste?

La felicidad es, en tiempos confinados o desconfinados (u otramente confinados: “boulot, métro, dodo” (“curro, metro, catre”), como decían los franceses, es también cierto confinamiento, porque nuestra “normalidad” pasada era ya confinada, etc.); decía que la felicidad es, en cualquier situación, una cuestión de relación del sujeto (su cuerpo, su psique) con el tiempo: más precisamente, con su propio ritmo y el ritmo de los que le rodean o de los que depende. Al estar más en contacto obligado y continuo con el ritmo de los otros, la felicidad se mediría entonces por la capacidad del sujeto X de combinar (abrir, modificar, imponer, adaptar) su ritmo a ese ritmo de los otros (queridos u odiados). La persona más triste será, por tanto, aquella que viva mal ese ritmo (ahora más necesariamente) en común.

3. Si tuvieras que contar tu tiempo de confinamiento, ¿cómo lo harías: un diario cotidiano o surreal, una novela clásica o sin final, un cuento de terror o una fábula, un tratado o un ensayo, un poema, una obra de teatro, o en un audio, en vídeo, etc.? ¿O no lo contarías nunca?

Le agradezco que me formule esta pregunta, puesto que hay algo en ese “contar el confinamiento” que me está angustiando… hay algo que no veo claro… Me explico: en mi círculo de relaciones y contactos más cercano, por vicio de profesión (las y los así llamados “filósofos/as”), la tendencia es evitar “contar” y obligarse a “analizar” el confinamiento. En esos análisis, se manifiesta la crítica por el control biopolítico al que nos están (“ellos”) sometiendo mediante el miedo al contagio, por el privilegio otorgado a la reactivación económica, por la centralización, etc. Y más que nunca, es cierto, debemos estar críticamente atentos a las estrategias gubernamentales de control, de disciplina.

Ahora bien, en mi caso se ha manifestado -quizá a mi pesar- una tendencia a “contar” el tiempo del confinamiento mediante poemas… Y yo que me creía filósofo, en fin… Pero ¿por qué poemas y no otro género literario? La verdad es que no lo escogí –aunque no creo en la inspiración-, pero sí que me convenció la pulsión poética al darme cuenta de que los poemas surgen de una voz que no pretende ni explicar ni apropiarse del acontecimiento que estamos viviendo. Los análisis de mis colegas y no tan colegas, por más necesarios que sean, sí que explican y se apropian del acontecimiento, a veces con pérfidas intenciones e ideología subyacente de todos los colores. Y es una pena dejar pasar un acontecimiento mundial (el primer “happening” mundial de la historia) y reducirlo a un tema de “mi” debate. Los poemas, en cambio, dicen sin explicar ni ideologizar. Y, sin duda, son también necesarios y políticos: esa fuerza sin posición del acontecimiento es como esa voz sin fuerza de la poesía.

Otra cuestión es si lo consigo, es decir, si realmente estoy escribiendo poemas o mierdas; y si lo estoy haciendo porque así lo siento, porque así lo creo, o para evitar un análisis filosófico que todavía no ha tomado forma en mí. El tiempo dirá, y eso me angustia, sí.

4. ¿Crees que el tiempo de confinamiento ha cambiado o cambiará tu vida o algo de tu vida? ¿Y la vida de todas y todos?

Sí, ya ha cambiado mi vida y la vida de los que me rodean que, a veces, son para mí ese “todas y todos”. Y sí, también cambiará mi vida porque ya ha cambiado mi presente. El futuro está hecho, sin duda, de presente: “A cada árbol, su fruto; a cada día, su luz por venir”, como decía el poeta Félix Denuit, si no me falla la memoria…

5. En tiempos de confinamiento, ¿qué piensas de esta afirmación: “La infelicidad del hombre se basa solo en una cosa: que es incapaz de quedarse encerrado en su casa”?

Podríamos decir que se trata de la afirmación de un hombre, blanco, bienestante y algo asocial. Sí, Blaise Pascal, como ya reveló Pol Capdevila en su cuestionario. Que además era teólogo jansenista, casi santo, o al menos alguien que buscaba la santidad. Los solitarios de Port-Royal, con eso está todo medio dicho. Pero también podríamos pensar que hay algo en esa frase pascaliana que nos pincha: quedarse encerrado en su casa es una situación que te enfrenta al vacío, quieras o no, de manera más radical que de costumbre. Al vacío, es decir, al centro de la subjetividad, a ti mismo. Y resulta crucial saber cómo responde cada una ante el vacío que somos cada una de nosotras. De eso también depende la felicidad, cierto, cher Pascal.

6. Imagina que en el trabajo, durante la pausa para comer, se acerca una mujer que trabaja contigo y te dice: “El tiempo produce violencia; es la única violencia”. ¿Qué le responderías hoy?

Pues le respondería que le contesto después de comer, porque habría una respuesta con el estómago vacío y otra respuesta, diferente, con el estómago apaciguado… En una y otra respuesta, empero, lo que me gustaría saber es a qué tiempo se está refiriendo ella porque, desde el ITS, precisamente luchamos por (creemos, hablamos, invitamos a, pensamos, narramos) la crono-diversidad: hay tiempos violentos, más o menos violentos, y hay tiempos de paz, y de medio-guerra, y tiempos amables, simpáticos, desgarradores, tiempos poéticos, etc. Porque decir “el” tiempo es, para nosotros, como decir “la” mujer, “el” hombre, etc. O, más cotidianamente, como decir: “Es que no me gusta ‘la’ fruta…”.

 7. Durante el tiempo confinado, ¿crees que podrías vivir un momento tan pleno y tan feliz que te colmara tanto como para dar tu vida por acabada: ¡Oh, instante, detente, eres tan bello!? ¿O ya lo has vivido antes del confinamiento? ¿Y te sería más fácil vivirlo después?

Sí, hay algo en este estado a medio camino de lo laboral y de lo festivo, de la producción y del parón, del sí pero no, que me llena por dentro. Para ponerme familiar, diría que los días intensos, continuados y todavía sin fin, con mis hijos veinticuatro horas al día, me han proporcionado momentos tan bellos que los hubiera detenido para siempre. (Se me rompió el móvil y tengo uno nuevo…l: “¡Y qué fotos de esos instantes, querido Fausto!”)

8. Añade, si quieres, otras preguntas a este cuestionario…

Nada de momento…


CONCHA LUCAS

1. Como uno de aquellos chistes de dudoso gusto, ¿qué le diría un reloj a otro reloj durante este confinamiento?

Yo los he oído hablar realmente(tengo hora ya con la loquera)….sobre la posibilidad de reinventarse cuando todo esto acabe…ser otros…ahora que han podido parar a pensar.

2. De todos los que están sanos, ¿quién es más feliz durante el confinamiento? ¿Y quién la persona más triste?

No se si hablar de felicidad y tristeza en un confinamiento obligatorio.

Disfruta mas del tiempo el que mas recursos tiene en su cabeza…aunque felicidad poca, pues esos recursos seguro que otorgan lucidez para atisbar el “después”. Con menos recursos mentales te aburres mas, pero quizá eso salve de ver lo siguiente.

3. Si tuvieras que contar tu tiempo de confinamiento, ¿cómo lo harías: un diario cotidiano o surreal, una novela clásica o sin final, un cuento de terror o una fábula, un tratado o un ensayo, un poema, una obra de teatro, o en un audio, en vídeo, etc.? ¿O no lo contarías nunca?

Me cogió intentando empezar una novela. Me dí cuenta de que no se puede escribir cuando la realidad se ha roto. Y una novela…en la que no apareciera la experiencia de la pandemia como un antes y un después…la experiencia colectiva de la ausencia de calendario…de la imposibilidad de planes…el futuro como algo borroso…

Paré en seco…nada de lo que había pensado escribir cabía en lo que estaba pasando ahora mismo…todo me quedó anticuado en menos de una semana.

Si tuviera que contarlo…me gustaría hacerlo como algo que ocurrió hace mucho mucho tiempo…por pura cobardia.

4. ¿Crees que el tiempo de confinamiento ha cambiadoo cambiará tu vida o algo de tu vida? ¿Y la vida de todas y todos?

El concepto del antes como una arcadia de espontaneidad(aun dentro del sistema estatal…con todo lo que ello supone)…completamente.

Ninguna maniobra ahora va a poder ser espontanea….donde..con quien…se puede..nos dejan esta semana….tendrá fiebre?…entramos a este bar?….voy a mirar libros…aquel se acerca mucho…porque no se pone la mascarilla?

5. En tiempos de confinamiento, ¿qué piensas de esta afirmación: “La infelicidad del hombre se basa solo en una cosa: que es incapaz de quedarse encerrado en su casa”

Creo que el confinamiento permite sacar una experiencia de la propia experiencia: aprendo a hacer pan, medito, agradezco los libros que tengo en casa…y el whatsapp (gracias, gracias…muac..muac), solo si estás predispuesto a ello…es como la 2, la ve el que no le hace falta…el que la necesita está viendo..qué se yo.

No creo que el confinamiento nos haya hecho mas minimalistas, contemplativos, de no ser que tuviéramos ya una vena dispuesta a ello.

6. Imagina que en el trabajo, durante la pausa para comer, se acerca una mujer que trabaja contigo y te dice: “El tiempo produce violencia; es la única violencia”. ¿Qué le responderías hoy?

Si en mi trabajo se me acerca alguien y me dice eso le doy un beso a tornillo.

El tiempo no produce violencia…el tiempo es una arbitrariedad que sirve para medir nuestra existencia, y para que nos la midan…y nos la puedan organizar diciéndonos como  amueblarla. La violencia la produce ese formato no escogido que enmarca el respirar y lo demás.

7. Durante el tiempo confinado, ¿crees que podrías vivir un momento tan pleno y tan feliz que te colmara tanto como para dar tu vida por acabada:¡Oh, instante, detente, eres tan bello!? ¿Oya lo has vivido antes del confinamiento? ¿Y te sería más fácil vivirlo después?

Dar la vida por acabada…nunca…aun a pesar de los momentos mas bellos. Las epifanías tienen de bueno que se reproducen de vez en cuando.

8. Añade, si quieres, otras preguntas a este cuestionario…

No hay mas preguntas, señoría.

Siempre soñé con una situación así para poder centrarme en mis cosas…y no puedo apearme de la sensación de estar en el aeropuerto esperando un vuelo que se retrasa una y  otra vez. Incapaz de concentrarme, con una rigidez insoportable que me hace estar consciente permanentemente que cualquier cosa que haga es mas para entretenerme que para hacer algo realmente.


JAVIER R. CASADO

1. Como uno de aquellos chistes de dudoso gusto, ¿qué le diría un reloj a otro reloj durante este confinamiento?

Formulación 1: Tú haz como si nada.

Formulación 2: Nosotros, a lo nuestro.

2. De todos los que están sanos, ¿quién es más feliz durante el confinamiento? ¿Y quién la persona más triste?

Creo que “feliz” y “triste” no son estados que se puedan evaluar en este contexto en términos generales. Ambas variables son inconstantes e indefinibles y, por lo tanto, muy difíciles de cuantificar. ¿Qué factores deberían tenerse en cuenta para valorar el grado de felicidad o de tristeza? ¿Tan solo los que se limiten al tiempo del confinamiento o también los que existían con anterioridad a este? ¿Feliz o triste en relación con qué y a causa de qué? ¿Quizá por la posibilidad de que, ahora sí, se produzcan cambios necesarios en nuestras formas de vivir y de relacionarnos con el entorno, o en la percepción de nuestro lugar en el mundo o la relevancia de lo que hacemos? ¿Por las escasas certezas de cara a un futuro próximo? ¿Por tener la vida resuelta y plena de comodidad material? ¿O tal vez por pensar en realidades derivadas de esta situación, como personas muriendo solas o gente sin recursos o sin acceso a aquello que garantice su bienestar o su seguridad (material de protección, atención sanitaria, un techo digno, buena compañía o una buena red de apoyo durante el confinamiento, un pasaporte, una fuente de ingresos suficiente…)?

3. Si tuvieras que contar tu tiempo de confinamiento, ¿cómo lo harías: un diario cotidiano o surreal, una novela clásica o sin final, un cuento de terror o una fábula, un tratado o un ensayo, un poema, una obra de teatro, o en un audio, en vídeo, etc.? ¿O no lo contarías nunca?

Lo contaría en fragmentos de diversa índole: posturas corporales, inacciones, partes de canciones o melodías, también silencios, recortes de prensa, capturas de pantalla, olores, notas en los márgenes escritas a vuelapluma, rumores, memes… Todo sin un orden concreto para hacer con ellos algo distinto cada vez.

4. ¿Crees que el tiempo de confinamiento ha cambiado o cambiará tu vida o algo de tu vida? ¿Y la vida de todas y todos?

Para bien o para mal, el confinamiento no ha alterado mi normalidad (con la excepción de que antes podía salir a la calle). Más bien ha supuesto una extensión de la situación en la que me encontraba previamente (una especie de aislamiento involuntario), sin apenas diferencias. En estas circunstancias, he de reconocer que esto, si bien con muchos matices, es un enorme privilegio.

Tampoco creo que el confinamiento vaya a modificar radicalmente mi vida a posteriori, ya que antes deberían producirse otros cambios que no tienen que ver con la excepcionalidad del momento. Por otra parte, desde hace muchos años llevo persiguiendo una disminución de lo superfluo en la medida de lo posible, de modo que, en todo caso, ese proceso continuará con un mayor convencimiento. Lo deseable sería que la parte de la población mundial que más convendría que lo hiciera tomara conciencia de la necesidad de esto y se pusiera manos a la obra. Todas nuestras vidas cambiarán juntas si aprovechamos esta oportunidad para replantear aquello que no funciona y transformarlo efectivamente. Entonces, serán mejores tiempos para el ecologismo, el feminismo y otras luchas disidentes (algunas planteadas desde la pereza o el juego, por ejemplo). Muchos podemos vivir con menos, desprendernos del egoísmo y del individualismo para conectarnos más y mejor con nuestros entornos natural y social, y abandonar otros mantras neoliberales que han contribuido a agravar el statu quo. La pregunta es si estamos dispuestos a renunciar a todo lo que hace falta para conseguirlo, aunque más que una opción ya sea un imperativo.

Una vez más volvemos a ser conscientes de nuestra vulnerabilidad, aunque me temo que será fácil apartar esta consciencia en cuanto recobremos mínimamente la sensación de control sobre las cosas. Sería preferible unirse a Butler y su reivindicación de lo débil y lo interdependiente.

A la luz de lo ocurrido después de otras importantes crisis recientes, no soy muy optimista con la expectativa de que se produzcan cambios sustanciales cuando se supere esta situación, aunque muchos de los problemas han sido identificados y señalados profusamente y sería deseable que dichos cambios se produjeran. No obstante, veo imprescindible perseguirlos de forma activa, ya que es la única manera de impulsarlos y transformar eso que conforma esa generalidad a la que llamamos “el sistema”.

Este tiempo de privación debería darnos recursos para encontrar alternativas reales a nuestros problemas, aunque pensar con claridad en estas circunstancias se hace difícil en ocasiones (por nuestras respectivas responsabilidades, por el extenuante bombardeo de información y por tantos otros motivos que se juntan en este todo tan repentino y urgente). Las inercias aún son fuertes.

5. En tiempos de confinamiento, ¿qué piensas de esta afirmación: “La infelicidad del hombre se basa solo en una cosa: que es incapaz de quedarse encerrado en su casa”?

Creo que no es tanto infelicidad como miedo. Lo que nos aterra es detenernos, sentir que no estamos aprovechando el tiempo (siendo productivos, estando al día o a la última, persiguiendo el éxito u otros placeres más o menos inmediatos, progresando –lo que quiera que sea eso–…), o tener que enfrentarnos a un silencio que puede activar voces y sensaciones que generalmente se pretenden evitar; ocuparnos, generar ruido para así no pensar en situaciones pasadas o en nuestra inevitable muerte, o quedar desnudos ante el vacío y otras preguntas existenciales que, aunque se ignoren, siguen estando ahí. Curiosamente, eso es lo que muchas personas continúan haciendo a pesar de estar encerradas en casa a la fuerza (una realidad indeseable en todo caso, pero que es la que nos [des]ocupa). Y en parte se debe a que el enclaustramiento está provocado grandes males, como numerosas pérdidas de vidas y de empleos sin una alternativa, una gran dificultad para obtener ingresos para aquellas personas que no teníamos un trabajo remunerado antes de esta crisis, el empeoramiento de las situaciones de exclusión social, problemas de salud mental y física asociados (o agravados en el caso de personas mayores o con problemas de movilidad, personas no neuronormativas, individuos con ansiedad, con claustrofobia, víctimas de violencias de muchas clases…), etcétera.

Quedarse a solas con uno mismo, aislarse de todo, detener la actividad es necesario en dosis adecuadas. En estas circunstancias extraordinarias estamos comprobando lo que ocurre cuando lo hacemos casi todos a la vez (cada quien con sus particularidades), comprobando a qué y a quiénes afecta más o menos o nada; quiénes sufren; quiénes encuentran otras maneras de hacer cosas; qué sucede de ordinario o de extraordinario a nuestro alrededor; qué ocurre cuando ya no se pueden hacer planes ni besar ni abrazar o visitar a quien está lejos; cuando, a pesar de haber establecido una rutina, cada vez cuesta más hacer las cosas por no poder desconectar dando un paseo que ayude a oxigenarse. A pesar de todo esto, nos quedamos en casa.

6. Imagina que en el trabajo, durante la pausa para comer, se acerca una mujer que trabaja contigo y te dice: “El tiempo produce violencia; es la única violencia”. ¿Qué le responderías hoy?

Que el tiempo es inocente y la violencia es fruto de lo que se hace con él o en su nombre. El tiempo puede jugar a nuestro favor mientras lo tengamos. Tan solo es uno más de nuestros bienes fungibles.

Además, le recordaría que el tiempo puede ser matado e incluso detenido para hacerle ver que quien ejerce la violencia es otro sujeto, más tangible y perverso, contra el que sí se puede combatir.

Por último, le propondría largarnos de allí sin fichar ni regresar. Y buscar cómplices. Cuantos más, mejor.

¡Guerrilleros del tiempo, uníos!

7. Durante el tiempo confinado, ¿crees que podrías vivir un momento tan pleno y tan feliz que te colmara tanto como para dar tu vida por acabada: ¡Oh, instante, detente, eres tan bello!”? ¿O ya lo has vivido antes del confinamiento? ¿Y te sería más fácil vivirlo después?

No a todo. (Y si me ha pasado antes, fue un estado transitorio. Lo cual prueba que, de esos, se sale.)

8. Añade, si quieres, otras preguntas a este cuestionario…

  • ¿Qué has aprendido (de lo que sea) desde que comenzó el confinamiento?
  • Para muchas personas el tiempo se ha detenido a la fuerza con este parón no opcional. ¿En qué otra/s circunstancia/s crees que sería buena idea detener o suspender el tiempo, esta vez deliberadamente, y con qué propósito? ¿Qué mecanismos emplearías para conseguirlo?

MARTA BASI

1. Como uno de aquellos chistes de dudoso gusto, ¿qué le diría un reloj a otro reloj durante este confinamiento?

Todo sigue igual.
2. De todos los que están sanos, ¿quién es más feliz durante el confinamiento? ¿Y quién la persona más triste

Los más felices los niños y las personas mayores; suelen vivir en el presente la mayor parte del tiempo. Los más tristes, los que viven instalados en el pasado o el futuro.
3. Si tuvieras que contar tu tiempo de confinamiento, ¿cómo lo harías: un diario cotidiano o surreal, una novela clásica o sin final, un cuento de terror o una fábula, un tratado o un ensayo, un poema, una obra de teatro, o en un audio, en vídeo, etc.? ¿O no lo contarías nunca?

Lo contaría más como una descripción paisajística: un día nublado interminable.
4. ¿Crees que el tiempo de confinamiento ha cambiado o cambiará tu vida o algo de tu vida? ¿Y la vida de todas y todos?

La verdad, no lo sé.
5. En tiempos de confinamiento, ¿qué piensas de esta afirmación: «La infelicidad del hombre se basa solo en una cosa: que es incapaz de quedarse encerrado en su casa»?

Antes tendríamos que aclarar qué es la infelicidad (y por lo tanto, qué se considera asimismo como felicidad). Pero, a grandes rasgos, se podría afirmar que el hecho mismo de saber que «puedo salir de casa cuando quiera» o «puedo ir donde me plazca», son pensamientos que hasta ahora, no se discutían ni debatían (me refiero en términos de estado del bienestar; es decir, no individuos de colectivos vulnerables que siempre han tenido y tienen sus derechos primordiales coartados). Por lo tanto, se entiende que exista una angustia vital durante el confinamiento. Sin embargo, no creo que sea la única causa de malestar (o infelicidad).
6. Imagina que en el trabajo, durante la pausa para comer, se acerca una mujer que trabaja contigo y te dice: «El tiempo produce violencia; es la única violencia». ¿Qué le responderías hoy?

Pensaría que es una filósofa en ciernes…aparte de eso, y hablando en serio, pienso que el tiempo, como cualquier otro concepto abstracto, es contingente, y por lo tanto puede ser violento o por el contrario no serlo. Todo depende de la percepción del individuo.
7. Durante el tiempo confinado, ¿crees que podrías vivir un momento tan pleno y tan feliz que te colmara tanto como para dar tu vida por acabada: «¡Oh, instante, detente, eres tan bello!»? ¿O ya lo has vivido antes del confinamiento? ¿Y te sería más fácil vivirlo después?

Preferiría seguir a la búsqueda de ese momento, la verdad. Pero estas preguntas me recuerdan a algo que me ocurrió en la cola del súper al principio del confinamiento: como sabéis, al principio todo el mundo estaba muy susceptible a la hora de ir a comprar, con mucho miedo. Yo estaba haciendo cola para pagar y el ambiente estaba muy tenso. Justo a mi lado, había una estantería con botellas de licores. Me propuse observarlas concentrándome mucho, y me evadí. De repente veía el reflejo de la luz a través de los diferentes colores del cristal, las texturas…ya no veía las botellas, sólo sentía mucha alegría. Era plenamente consciente del momento…y era feliz.
8. Añade, si quieres, otras preguntas a este cuestionario…

¿Crees que la noción de tiempo y las creencias religiosas o espirituales de los individuos están relacionadas? Si es así, ¿cuál sería la principal relación?

MARCOS FERREIRO

1. Como uno de aquellos chistes de dudoso gusto, ¿qué le diría un reloj a otro reloj durante este confinamiento?
A veces, en el momento de amanecer, sucede que se erige en un sombrío mástil que nos conecta con el hilo de luz que, al otro lado del cielo, escribe los movimientos descompasados de nuestra humana fatalidad.
2. De todos los que están sanos, ¿quién es más feliz durante el confinamiento? ¿Y quién la persona más triste
Más feliz es la mariposa filosófica, la que se posa en la estrella rosa.
Más triste es, sin duda alguna, el hombre enmascarado que está siempre de pie ante la mujer desnuda.
3. Si tuvieras que contar tu tiempo de confinamiento, ¿cómo lo harías: un diario cotidiano o surreal, una novela clásica o sin final, un cuento de terror o una fábula, un tratado o un ensayo, un poema, una obra de teatro, o en un audio, en vídeo, etc.? ¿O no lo contarías nunca?
Lo contaría con un ritual satánico, o sea, el tiempo del confinamiento como tiempo de preparación para ese ritual.
4. ¿Crees que el tiempo de confinamiento ha cambiado o cambiará tu vida o algo de tu vida? ¿Y la vida de todas y todos?
No, porque vivo en un perpetuo tiempo de confinamiento. La vida de todos tampoco, pues vivir es confinar el ser al tiempo suspendido.
5. En tiempos de confinamiento, ¿qué piensas de esta afirmación: «La infelicidad del hombre se basa solo en una cosa: que es incapaz de quedarse encerrado en su casa»?
El hombre se aburre, busca multitud de ocupaciones. Tiene idea de la felicidad que ha alcanzado, y, aunque se halla en sí mismo, la busca en las cosas exteriores. Está contento. La desgracia no está en nosotros. Aunque la naturaleza nos haga felices en todo estado, nuestros deseos nos muestran un estado desgraciado. Unen al estado en que nos hallamos las penas del estado en que no nos hallamos. Cuando alcanzamos esas penas, ya no seríamos desgraciados por ellas, tendríamos otros deseos, de conformidad con el nuevo estado.
6. Imagina que en el trabajo, durante la pausa para comer, se acerca una mujer que trabaja contigo y te dice: «El tiempo produce violencia; es la única violencia». ¿Qué le responderías hoy?
Esa única violencia que produce el tiempo es la manga del tiempo que olfatea la nuez moscada y hace brotar el puño deslumbrante de la vida.
7. Durante el tiempo confinado, ¿crees que podrías vivir un momento tan pleno y tan feliz que te colmara tanto como para dar tu vida por acabada: «¡Oh, instante, detente, eres tan bello!»? ¿O ya lo has vivido antes del confinamiento? ¿Y te sería más fácil vivirlo después?
Menos tiempo del que es preciso para decirlo, menos lágrimas de las que son precisas para morir. Las horas, los momentos, la tristeza, la alegría, no las cuento de un modo razonable; estoy solo, miro por la ventana; no pasa nadie, o mejor, nadie «pasa» (subrayo pasa). He llegado: el hastío, las bellas paralelas, ¡ah, qué bellas son las paralelas bajo la perpendicular de Dios!

MARC CAELLAS

1. Como en uno de aquellos chistes de dudoso gusto, ¿qué le diría un reloj a otro reloj durante este confinamiento?

Le diría que el problema de la literatura, como en la vida, es que uno termina volviéndose cada vez más cabrón.

2. De todos los que están sanos, ¿quién es más feliz durante el confinamiento? ¿Y quién la persona más triste?

El más feliz es el que sabe que vivir ya es un riesgo, el que asume que la vida es un riesgo inconsiderado que nosotros los vivos, corremos.

El más triste es el que se infectó de miedo.

3. Si tuvieras que contar tu tiempo de confinamiento, ¿cómo lo harías: un diario cotidiano o surreal, una novela clásica o sin final, un cuento de terror o una fábula, un tratado o un ensayo, un poema, una obra de teatro, o en un audio, en vídeo, etc.? ¿O no lo contarías nunca?

Intentaría experimentar una escritura que fuera un diario desviado, un ensayo lírico o una nota de suicidio diferida.

Siempre es necesario contar, el asunto es cómo. Cada loco con su tema, cada tema con su formato.

4. ¿Crees que el tiempo de confinamiento ha cambiado o cambiará tu vida o algo de tu vida? ¿Y la vida de todas y todos?

La vida seguirá igual, seguramente un poco peor. Los cambios profundos, si se producen, no siguen la lógica periodística, tienen un tempo propio, imposible de controlar o dirigir.

5. En tiempos de confinamiento, ¿qué piensas de esta afirmación: “La infelicidad del hombre se basa solo en una cosa: que es incapaz de quedarse encerrado en su casa”?

Me parece una frase desafortunada. Quedarse en casa es de cobardes. Toca salir a caminar, pues únicamente en movimiento pensamos y creamos material relevante.

6. Imagina que en el trabajo, durante la pausa para comer, se acerca una mujer que trabaja contigo y te dice: “El tiempo produce violencia; es la única violencia”. ¿Qué le responderías hoy?

Le respondería que el trabajo ya no puede ser el dispositivo que articule nuestro derecho a vivir, que la violencia la produce la obligación de trabajar y que para salir de ese círculo toca encontrar formas de distribuir el dinero diferentes al trabajo, y que la renta básica universal parece la solución más plausible ahora mismo.

7. Durante el tiempo confinado, ¿crees que podrías vivir un momento tan pleno y tan feliz que te colmara tanto como para dar tu vida por acabada: ¡Oh, instante, detente, eres tan bello!”? ¿O ya lo has vivido antes del confinamiento? ¿Y te sería más fácil vivirlo después?

Creo que ya he vivido algunos momentos plenos que me colmaron y me hicieron muy feliz, pero sigo con curiosidad y ganas de más. Creo que el tiempo del confinamiento nos ha confrontado con nosotros mismos en cuestiones decisivas sobre las que no podemos escurrir el bulto. Confinados es más difícil engañarnos, confinados es complicado no saber si vivimos o si sólo trabajamos u obedecemos, si somos libres en definitiva.

8. Añade, si quieres, otras preguntas a este cuestionario…


SUWON LEE

1. Como uno de aquellos chistes de dudoso gusto, ¿qué le diría un reloj a otro reloj durante este confinamiento?

Soy muy mala para los chistes  :-/

2. De todos los que están sanos, ¿quién es más feliz durante el confinamiento? ¿Y quién la persona más triste?

Los mas felices: los perritos que tienen a sus amos en casa todo el día con ellos.

Los mas tristes: los de edad avanzada, que no pueden ver a sus familiares mas jóvenes, así como aquellos con situación familiar de riesgo que sufren abusos y violencia, y los que de situación económica de bajos recursos. 

3. Si tuvieras que contar tu tiempo de confinamiento, ¿cómo lo harías: un diario cotidiano o surreal, una novela clásica o sin final, un cuento de terror o una fábula, un tratado o un ensayo, un poema, una obra de teatro, o en un audio, en vídeo, etc.? ¿O no lo contarías nunca?

En una foto-novela al estilo La Jetée.

4. ¿Crees que el tiempo de confinamiento ha cambiado o cambiará tu vida o algo de tu vida? ¿Y la vida de todas y todos?

El mundo y nuestras vidas ya han cambiado para siempre: ya no volverá a ser lo que era antes de la pandemia. En un cierto modo, agradezco la ralentización de la sociedad, al tiempo que me preocupa el efecto en la economía… por primera vez en nuestras vidas no vivimos corriendo de un lugar a otro, hay tiempo para estar en casa con la gente que queremos. Por otro lado, tantas personas han enfermado y muerto y han dejado a sus familias marcadas.

5. En tiempos de confinamiento, ¿qué piensas de esta afirmación: “La infelicidad del hombre se basa solo en una cosa: que es incapaz de quedarse encerrado en su casa”?

Si una persona no es capaz de saber estar consigo misma, ciertamente no será capaz de ser feliz. Muchos viven huyendo de sí mismos a través del trabajo, relaciones, deporte, etc. y vamos que necesitamos de todo esto para tener una vida sana, pero si no sabemos estar solos y solas en una casa y mucho menos en un cuarto, no sabemos enfrentar ni la vida ni la muerte, y esta es la gran tragedia de mucha gente.

6. Imagina que en el trabajo, durante la pausa para comer, se acerca una mujer que trabaja contigo y te dice: “El tiempo produce violencia; es la única violencia”. ¿Qué le responderías hoy?

 La violencia viene de nuestras propias mentes, de cómo manejamos nuestro tiempo y qué hacemos con él. Si lo dedicamos a frustrarnos por el trabajo o la falta de tiempo libre para el esparcimiento y el disfrute de la vida, es porque hemos escogido la vida que tenemos. Cada quien es libre de decidir vivir una vida de paz o de violencia. La responsabilidad es solamente de cada quien.

 7. Durante el tiempo confinado, ¿crees que podrías vivir un momento tan pleno y tan feliz que te colmara tanto como para dar tu vida por acabada: ¡Oh, instante, detente, eres tan bello!”? ¿O ya lo has vivido antes del confinamiento? ¿Y te sería más fácil vivirlo después?

Ya lo he vivido antes y durante el confinamiento. La vida está llena de maravillas y claro que no suceden todo el tiempo, pero si miramos con detenimiento, y sobre todo con quietud, sabremos que cada momento es un regalo, irrepetible y único en la historia de nuestras vidas y de la humanidad.

8. Añade, si quieres, otras preguntas a este cuestionario…

¿Crees que a lo largo de tu vida has aprendido a manejar bien el tiempo? ¿De ser así, a qué edad crees que has logrado hacerlo? El escritor Pico Iyer, después de viajar a nivel internacional dando conferencias y al llegar a su país de residencia, Japón, dice que tan pronto aterriza se quita el reloj, y en su casa mide el tiempo viendo cómo la luz atraviesa su casa. ¿De qué manera no convencional te gusta medir el tiempo a ti?


DIEGO DEL POZO

1. Como uno de aquellos chistes de dudoso gusto, ¿qué le diría un reloj a otro reloj durante este confinamiento?
Tic-toss
Tic-toss
Tic-táctil
Tic-táctil (Algunxs no han podido parar, pero a muchos no les ha quedado otro remedio, amigo hemos tenido que procesar en tiempo de otra manera 😉
2. De todos los que están sanos, ¿quién es más feliz durante el confinamiento? ¿Y quién la persona más triste
Son felices los que no tienen un drama ecómico y siempre disfrutaron del trabajo recluido (artistas, escritores, poetas, melancólicos, científicos, lectores, músicos…) La persona más triste, la que ha convido con la muerte y sus consecuencias a pesar de estar sana.
Otra versión para esta respuesta: acróbatas, bailarinas, escaladoras profesionales y no profesionales que no tienen espacios en casa.
3. Si tuvieras que contar tu tiempo de confinamiento, ¿cómo lo harías: un diario cotidiano o surreal, una novela clásica o sin final, un cuento de terror o una fábula, un tratado o un ensayo, un poema, una obra de teatro, o en un audio, en vídeo, etc.? ¿O no lo contarías nunca?
http://ca2m.org/es/en-curso/unmetroymedio/item/2923-diego-del-pozo-unmetroymedio y https://vimeo.com/421970213
contraseña: 2020 y muchas conversaciones y cuidados amorosos, la fiesta de cumpleaños de Eduardo el 2 de abril (baile inolvidable)
4. ¿Crees que el tiempo de confinamiento ha cambiado o cambiará tu vida o algo de tu vida? ¿Y la vida de todas y todos?
Es el fin de una época y el comienzo de otra para todxs, vienen tiempos difíciles, la ambivalencia de quienes quieren volver violentamente a una normalidad nada deseable pasada y quienes vemos una oportunidad de modificar, cambiar, transformar realidades a partir de esta situación dada catastrófica, pero también generadora…
5. En tiempos de confinamiento, ¿qué piensas de esta afirmación: «La infelicidad del hombre se basa solo en una cosa: que es incapaz de quedarse encerrado en su casa»?
No es capaz de aglutinar la complejidad de lo que está sucediendo, se queda corta…
6. Imagina que en el trabajo, durante la pausa para comer, se acerca una mujer que trabaja contigo y te dice: «El tiempo produce violencia; es la única violencia». ¿Qué le responderías hoy?
el tiempo siempre es violento porque en cualquier instante puede acabar con la vida, el amor, los cuerpos…
7. Durante el tiempo confinado, ¿crees que podrías vivir un momento tan pleno y tan feliz que te colmara tanto como para dar tu vida por acabada: «¡Oh, instante, detente, eres tan bello!»? ¿O ya lo has vivido antes del confinamiento? ¿Y te sería más fácil vivirlo después?
todo es posible, si, prefiero que llegue mucho más tarde del ahora
8. Añade, si quieres, otras preguntas a este cuestionario…
¿Que oportunidades en términos de transformación real nos puede ofrecer la pandemia del Covid19 teniendo en cuenta el inmovilísmo, la irresponsabilidad y la violencia que ya está ejerciendo el sistema de poder neoliberal desde su inicio con las personas, especialmente con los grupos o comunidades de mujeres, migrantes, disidentes sexuales, trabajadores…? ¿Que similitudes y paralelismos podemos establecer entre la pandemia del VIH y la del Covid19 que nos sean útiles para pensar, vivir y actuar a partir de ahora? puede haber muchas más…

TERESA ROIG

1. Como uno de aquellos chistes de dudoso gusto, ¿qué le diría un reloj a otro reloj durante este confinamiento?
Hora k ace.
2. De todos los que están sanos, ¿quién es más feliz durante el confinamiento? ¿Y quién la persona más triste
Diria que l@s más felices son aquell@s capaces de disfrutar con la misma alegría de vivir el no hacer nada o cualquier «nimiedad», y los más tristes l@s que viven atrapa@s de forma inconsciente en los engranajes automáticos de la rueda capitalista, creyendo que la vida hay que ganársela.
3. Si tuvieras que contar tu tiempo de confinamiento, ¿cómo lo harías: un diario cotidiano o surreal, una novela clásica o sin final, un cuento de terror o una fábula, un tratado o un ensayo, un poema, una obra de teatro, o en un audio, en vídeo, etc.? ¿O no lo contarías nunca?
Como escritora, des del principio, tuve claro que no escribiría sobre ello de forma pública (más allá de un par de post/ revelaciones que me apeteció compartir a título personal); de hecho, igual que en otros momentos trascendentales de la vida, sentí que quería priorizar la experiencia físicoemocional al discurso emociomental. Y como familia, en estos casi 3 meses, hemos tenido momentos de todo: seguir escribiendo nuestro diario de agradecimiento («La libreta de las cosas guais»), abandonarlo durante semanas, escribir/dibujar relatos con temáticas relacionades (in)directamente… O nada.
4. ¿Crees que el tiempo de confinamiento ha cambiado o cambiará tu vida o algo de tu vida? ¿Y la vida de todas y todos?
Yo creo que sí. (Aunque soy de l@s que vota a favor de una ecatombe analógica y, a la vez, estaría faenando en el huertico o en nuestro jardincito mientras el mundo se va al carajo…)
Personalmente me ha permitido viajar (aún más) a las profundidades de mi propio universo, valorar después en qué medida puedo seguir viviendo de forma (aún más) coherente con el exterior, y llevar a la práctica o no algunas cosas. Pero en conversaciones con otros humanos veo que siguen repitiendo el discurso de la excusa colectiva (es que la gente/ sociedad es)… O sea que espero que sí, pero tengo dudas.
5. En tiempos de confinamiento, ¿qué piensas de esta afirmación: «La infelicidad del hombre se basa solo en una cosa: que es incapaz de quedarse encerrado en su casa»?
Esta afirmación, y la realidad que la acompaña o inspira, me lleva a pensar que hay muchas personas con escaso mundo interior o poco amigas de la soledad. Una lástima. (Para ell@s, claro.)
6. Imagina que en el trabajo, durante la pausa para comer, se acerca una mujer que trabaja contigo y te dice: «El tiempo produce violencia; es la única violencia». ¿Qué le responderías hoy?
Hoy y siempre, le respondería: Ninguna arma mata por si sola.
7. Durante el tiempo confinado, ¿crees que podrías vivir un momento tan pleno y tan feliz que te colmara tanto como para dar tu vida por acabada: «¡Oh, instante, detente, eres tan bello!»? ¿O ya lo has vivido antes del confinamiento? ¿Y te sería más fácil vivirlo después?
Igual antes que durante o después. Maravillas del carpe diem.
8. Añade, si quieres, otras preguntas a este cuestionario…
¿Qué crees que falta o sobra en tu vida para sentirte satisfech@, aquí y ahora? ¿Y a qué esperas para conseguirlo o sacarlo de ella?

CAMILA CAÑEQUE

1. Como uno de aquellos chistes de dudoso gusto, ¿qué le diría un reloj a otro reloj durante este confinamiento?
Sonrientes, se dirían, una y otra vez, “por fin”.
2. De todos los que están sanos, ¿quién es más feliz durante el confinamiento? ¿Y quién la persona más triste
El más feliz es el que ya era feliz pero no lo sabía, o lo llamaba de otra manera, y el más triste es el que creía que era feliz.
3. Si tuvieras que contar tu tiempo de confinamiento, ¿cómo lo harías: un diario cotidiano o surreal, una novela clásica o sin final, un cuento de terror o una fábula, un tratado o un ensayo, un poema, una obra de teatro, o en un audio, en vídeo, etc.? ¿O no lo contarías nunca?
Me parece que lo haría a través de un largo poema épico en el que las heroicidades se producirían en un escenario único, estático. Una colección de sucesos triviales extraordinarios. A pesar de haber permanecido todos los días en el mismo lugar, este confinamiento ha tenido sus diferentes partes y cantos o capítulos, diferentes. Un transcurrir tanto circular como lineal, algunas veces organizado por temas y otras por etapas. Si bien el paisaje es el mismo, ha cambiado. El invierno ha dado paso a la primavera, los colores han mutado y no una sino varias veces. Han habido historias —y telehistorias— que se han abierto y otras que se han cerrado, despedidas. Los pájaros no han dejado de cantar pero el sonido de sus voces se ha amplificado progresivamente y su horario se ha extendido, adaptándose a las horas de luz del inminente verano.
4. ¿Crees que el tiempo de confinamiento ha cambiado o cambiará tu vida o algo de tu vida? ¿Y la vida de todas y todos?
Estos meses “adentro” han sido un fragmento o bloque de tiempo con características diferentes pero, a la vez, similares a las del tiempo hacia “afuera”. Ha sido un proceso más, con sus cosas. Una de las peculiaridades que se me ocurre es que las preocupaciones personales tal vez se hayan puesto ligeramente en perspectiva, vencidas por un enemigo infinitamente mayor y, sobre todo, unánimemente aceptado como enemigo. En mi caso, lo excepcional ha sido no tanto el no salir sino el no poder salir. La prohibición, como cualquier límite radical, tiene sus ventajas. Es cómodo, aunque obviamente muy incómodo por otra parte. En este sentido, creo y se sabe que no es necesario moverse para viajar, para avanzar o retroceder. Pero, quizás, sí sea necesario no moverse para estar más presente. Estar obligado a no escapar y observar. A no interrumpir. Así, como sucede con los viajes corrientes, los que implican -o implicaban- traslados, uno regresa al punto de origen o de partida convencido de que algo ha cambiado para siempre. Pero este cambio repleto de lucidez, desgraciadamente, dura muy poco. Y te olvidas.
5. En tiempos de confinamiento, ¿qué piensas de esta afirmación: «La infelicidad del hombre se basa solo en una cosa: que es incapaz de quedarse encerrado en su casa»?
Pienso que él tenía y tiene razón, y que por fin se ha experimentado a gran escala, de forma práctica y no sólo especulativa. Por fin se ha puesto a prueba esa -otra- forma de estar que te coloca frente a un espejo más crudo. Por fin todos hemos estado sometidos a un medir nuestro bienestar con un nuevo y extraño termómetro, sin tanto movimiento, sin poder contar con recursos como la evasión y dispersión de los encuentros sociales. La adversidad y el adversario no son iguales para todos.
Entonces, ¿a quién se le hace más fácil vivir encerrado, enfrentado consigo mismo, inmóvil? Según el baremo de la vieja normalidad, a los infelices. ¡Pero! Según Pascal, a los felices. Y en esta nueva y breve realidad, lo hemos podido comprobar.
6. Imagina que en el trabajo, durante la pausa para comer, se acerca una mujer que trabaja contigo y te dice: «El tiempo produce violencia; es la única violencia». ¿Qué le responderías hoy?
Le diría que sí y que no. Le diría que no entiendo exactamente lo que intenta decirme. Que depende de si la violencia es algo deseable o no, de que no sé a qué tipo de tiempo se refiere. Le diría que son ganas de utilizar palabras tan gigantes en la pausa del mediodía. Y que, por favor, hiciera el favor de definir “tiempo” y “violencia”, ya que implican y connotan demasiados sentidos y matices y siglos de capas de historia y de derecho y de economía y de filosofía y de guerras y de paces y de geografía y de miedos y de mierdas y de semiótica y de sociología y de literatura y de filología y de números y de palabras, etc. Le diría, amiga, jajaja, “De lo que no se puede hablar, es mejor callar(se)”.
7. Durante el tiempo confinado, ¿crees que podrías vivir un momento tan pleno y tan feliz que te colmara tanto como para dar tu vida por acabada: «¡Oh, instante, detente, eres tan bello!»? ¿O ya lo has vivido antes del confinamiento? ¿Y te sería más fácil vivirlo después?
Llevo confinándome, parcialmente, desde hace mucho tiempo. Hay momentos de todo tipo, estelares y absurdos, como en cualquier otro contexto, en pleno confinamiento o en alta mar navegando por el Mediterráneo. Creo que no solamente depende de las condiciones externas o de la localización. La procesión va por todas partes. Así que, probablemente, sí haya habido algún instante de “detente, eres tan bello”. Pero no más que antes, ni menos, espero, que los que habrá después. Eso sí, más allá de la tragedia planetaria en la que estamos metidos, ha sido un gran placer en el plano de lo humano, de lo básico. El coste de oportunidad se ha tomado un respiro, el fomo se ha ido de vacaciones. Y, para quien tiende a un cierto aislamiento, como es mi caso, este confinamiento ha supuesto un pequeño alivio, un no tener que luchar contra la propia voluntad, un no tener que estar constantemente donde se preferiría no estar. Entonces, durante este breve paréntesis, ha desaparecido el tener que sincronizarse con el mundo en movimiento para dejar que el mundo, el mismo mundo, se sincronice con la voluntad y el deseo del que está muy a gusto estando quieto. Ha sido una oportunidad para hacer lo que se quiere hacer sin tener que justificarlo. Un break del imperativo de salir. El resistiré que se cantaba en los balcones de las ciudades, lo cantábamos y cantaremos, antes y después de esta pandemia, los que estamos contentos en el retiro.
8. Añade, si quieres, otras preguntas a este cuestionario…
¿Todavía crees en la “acción” como motor de cambio? ¿Qué te parece la idea de una revolución pasiva, hecha de “inacciones”?

BEATRIZ ESCUDERO y FRANCESCO GIAVERI

1. Como uno de aquellos chistes de dudoso gusto, ¿qué le diría un reloj a otro reloj durante este confinamiento?

– Nunca me había sentido más inútil…Ya no me miran ni de reojo y siento que mi vida carece de sentido. Cada vez me pesan más las agujas y no encuentro sentido a mi trabajo.

– Tranquilo, ellos tampoco le encuentran sentido al suyo (mirando con escepticismo a la familia confinada en el salón, metidos de lleno en sus smartphones)

2. De todos los que están sanos, ¿quién es más feliz durante el confinamiento? ¿Y quién la persona más triste?

Más feliz: un parado de larga duración

Más triste: el ama de casa abnegada

3. Si tuvieras que contar tu tiempo de confinamiento, ¿cómo lo harías: un diario cotidiano o surreal, una novela clásica o sin final, un cuento de terror o una fábula, un tratado o un ensayo, un poema, una obra de teatro, o en un audio, en vídeo, etc.? ¿O no lo contarías nunca?

Una novela con una mezcla de estilos. Tendría algo de Proust en La recherche du temps perdu. Larga, lenta, perezosa, dilatada, con profusos detalles sin importancia. Pero también tendría algunos toques a lo Perec, algo de la ironía de Bolaño, unas pizcas de Auster y unas gotas de picante a lo Bukowsky. Quizás tendria forma de un collage de fragmentos al estilo de la revista Potlach, pasando por diferentes fases y estados.

Seguramente no llegaría a publicarse nunca o sería destruída.

4. ¿Crees que el tiempo de confinamiento ha cambiado o cambiará tu vida o algo de tu vida? ¿Y la vida de todas y todos?

El tiempo de confinamiento ha surtido, sin duda, algunos cambios en nosotros. Hemos tenido más tiempo para pensar con suficiente distancia sobre muchas cosas.

Para mi me ha servido para vivir una experiencia extrema que me ha llevado a una situación que nunca hubiera creído capaz de soportar. Me creía una persona especialmente necesitada de lo social, pero lo vivencia me ha demostrado que no lo soy tanto, para mi sorpresa. Y al hacerlo se reposicionan muchas prioridades: el tiempo que dedicamos a la vida social se me ha aparecido ahora como un gasto improductivo que pocas veces fructifica en algo realmente útil. Así como la consideración acerca de amigos y familiares cercanos: al tener que posicionarse en temas que van más allá de la cotidianidad y que pueden afectar a la comunidad, a mucha gente se le ha caído el velo y andan desnudos delante de mi. Por suerte, otras nuevas personas han aparecido en mi vida o han cobrado más relevancia, en cuanto a mi afecto y admiración.

También se reevalúa necesariamente el tiempo que dedicamos a las diferentes tareas que hasta entonces han condicionado nuestra vida y sobre todo la utilidad, relevancia de cada una de ellas. Y también puede que te empuje a algún cambio acerca de lo que quieres aportar a través de tus acciones. Por lo que sí creo que pueden haber microcambios que afecten a la vida comunitaria.

Sobre los cambios a un nivel más macro, creo que no seran inmediatos y puede ser que ni los notemos. Tengo la sensación que aquí si que hay un verdadero interés en regresar a una “nueva normalidad” que va a ser más vieja conocida que otra cosa. Y por otro lado, las tensiones políticas, la falta de solidaridad entre países, etc no ofrecen una perspectiva demasiado alagüeña. Así que pienso que habrá más tensión y dificultades en caso que tengamos un rebrote en los próximos meses, en medio de una crisis económica.

Es decir, me gustaría que si, que haya un cambio. Un despertar de las consciencias. Pero lo dudo.

5. En tiempos de confinamiento, ¿qué piensas de esta afirmación: “La infelicidad del hombre se basa solo en una cosa: que es incapaz de quedarse encerrado en su casa”?

Cierta.

Pero también es una frase que deja fuera de si las diferencias sociales que pueden estar detrás de esa dificultad por estar solo en casa. Por ejemplo, sin disponer de una buena biblioteca, o de una colección de películas, tener aficiones…es difícil disfrutar de este tiempo de parón laboral. Y esto depende, en gran medida, del estatus social-educativo al que se ha podido acceder.

Y por supuesto, que el papel de la mujer en este estar en casa en muchos casos es diferente al del hombre. Sobre ella recaeran principalmente las tareas de cuidado y , por tanto, no dispone del mismo “tiempo libre” para el aburrimiento y la contemplación que el hombre. Por no hablar de personas solas, con patologías mentales, o crisis ansiedad o bien con algún tipo de drogodependencia. Ese estar en casa puede convertirse en un a situación altamente angustiosa y difícil de sobrellevar.

6. Imagina que en el trabajo, durante la pausa para comer, se acerca una mujer que trabaja contigo y te dice: “El tiempo produce violencia; es la única violencia”. ¿Qué le responderías hoy?

El control excesivo de nuestras vidas por el sistema productivo y la búsqueda continua de la máxima rentabilidad y beneficio económico hace que nuestro tiempo productivo sea un bien que el empresario quiere explotar al máximo. Ahora, quizás nos hemos dado cuenta más claramente de nuestra esclavitud y summisión a un régimen de trabajo que nos quita tiempo y vida. Y unos gobiernos que han estado permitiendo esto desde hace demasiado. Las huelgas de la Canadiense en Barcelona fueron la semilla que instauró la jornada laboral de 8 h hace un siglo ya. Y esta no ha vuelto a cambiar. Esa es la auténtica violencia.

“es vergonzoso que todavía estemos obligados a trabajar simplemente para vivir, […] estar obligado a trabajar para existir es, realmente, una infamia” M. Duchamp

 7. Durante el tiempo confinado, ¿crees que podrías vivir un momento tan pleno y tan feliz que te colmara tanto como para dar tu vida por acabada: ¡Oh, instante, detente, eres tan bello!? ¿O ya lo has vivido antes del confinamiento? ¿Y te sería más fácil vivirlo después?

Si, hay muchos momentos que remarcaría y que me han producido tanta satisfacción como para desear morir en ese momento, y feliz. Antes, durante y espero que después del confinamiento también!

8. Añade, si quieres, otras preguntas a este cuestionario…

Aportamos sólo una frase, pintada, vista en Barcelona.

¿Cuanta vida te está robado tu trabajo?

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